jueves, 26 de mayo de 2011

Ropa tendida en una ventana de Coimbra

Miradas indiscretas








En ese mismo viaje de enero 2008 a Coimbra, donde fui narradora invitada al encuentro mensual del Ateneo de Coimbra pude observar, en uno de esos típicos paisajes urbanos, la ropa tendida en las ventanas. Y en una de ellas, descubrí un gesto de discreción en la disposición de la ropa en la línea.
 Había dos líneas, la de adelante portaba la ropa más grande: toalla, mantel, por ej., y la de atrás, oculta a las miradas indiscretas, una bombacha tamaño extragrandísimo. Me pareció un gesto tan delicado, el de la dueña cuidándose de exponer a la vista de todos tanta intimidad. No le saqué foto a la prenda poque pedía no ser exhibida en público. Pero acá van  unas imágenes de la ropa ofrecida al secador del sol en otras ventanas de Lisboa.


                                    
 



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