lunes, 16 de agosto de 2010

Continuación de la saga de los cerdos


En la siguiente asamblea,la tercera, uno de los asistentes presentó una moción y pidió que se tratara con carácter de urgencia. Se accedió a la solicitud. El de la moción se preparó para comunicar su nueva, carraspeó y paseó su mirada sobre los rostros de los presentes con la intención de anticiparles que la noticia que traía los iba a conmover. Una vez lograda la atención se dispuso a contarles. Había llegado a su conocimiento el contenido de una nota publicada por el diario Página 12 el 10 de mayo de 2009. En ella se relataba la historia de un compañero cerdo, camarada, colega o como quieran llamarlo pero básicamente un hermano.
-En Kabul, Afganistán, vive en cautiverio un hermano cerdo-.
Hubo murmullos de descreimiento.
-¿Cómo puede ser, cómo llegó ahí?- Lo increpó uno, incrédulo. -Es sabido que el islam, prohibe el consumo de cerdo y los productos porcinos son ilegales-.
El expositor aclaró: -Fue un regalo de los chinos-.
Los asambleistas se miraron entre sí, intrigados. Uno comentó en voz alta:- ¿En qué estaban pensando los chinos? Regalarle un cerdo a los afganos, absurdo, una provocación. ¿Porqué no les regalaron el tradicional Panda?-.
El expositor reconoció que le rsultaba un misterio el porqué o la intención del mencionado regalo chino. Lo cierto es que el porcino, vive en el zoológico, como una curiosidad. La gente visita el zoológico especialmente para observarlo, como ejemplar exótico. Hasta ahora ha gozado de cierta libertad porque se le dejaba caminar al aire libre entre las cabras y los ciervos-, les informó el disertante.
-¡Qué bien! , se escuchó decir desde el fondo .
- Pero …-.
-¿Pero qué?- Preguntaron a coro los presentes.
El portador de la noticia añadió : - Desde que se declaró la gripe porcina en Méjico, en el mes de abril, lo han puesto en cuarentena. -Ay, uy, oh,- se escuchó multiplicado mil veces entre los que se enteraban de tal nefasto destino.
-¡Pero qué ridículo!-. Acotó un cerdo muy informado sobre destinos turísticos, vuelos aéreos etc. -¡Si no existe peligro de contagio, puesto que entre Méjico y Kabul no hay vuelos-!
-Pero las autoridadades del zoológico aducen que el público escucha las noticias por TV y se alarma, están asustados y les inquieta la presencia del cerdo. Por ello lo han encerrado en una habitación-
-Debemos hacerle llegar nuestra solidaridad-, exclamaron varios.
Otros querían ir a liberarlo por la fuerza, formar un grupo armado. Algunos se preguntaron en voz baja: - ¿ y si nos vamos a vivir a Afganistán? -La idea no es mala. Ahí nadie nos va a comer-.
Resolvieron formar una delegación que buscara la mejor solución. Entrar clandestinamente a rescatar al hermano cerdo o intentar hacer un trato con la embajada e ir oficialmente en representación del Movimiento de Liberación Animal una vez que hubieran conseguido la personería jurídica que ya estaba en trámite. O ir a las Naciones Unidas y ofrecerse en canje al hermano cerdo encerrado. O permitirle al animal emigrar a Argentina donde se sabe que la culpa nunca es del chancho sino de quién le da de comer.
La población porcina del mundo recibió con alegría y celebró la resolución de la OMS que dio por terminada la pandemia. Bailaron en ronda viejas danzas tradicionales, retozaron en el barro y se besaron gruñonamente.
El cerdo del zoológico de Kabul rechazó los intentos de rescate, se negó a emigrar, dijo que estaba muy bien ahí porque se sentía seguro que nadie lo iba a querer matar para comerlo. Y estaba a favor de la diversidad porque compartía su vida cotidiana con ciervos y cabras . Eso de estar como chanchos con otros chanchos le parecía cosa de tontos.

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