viernes, 24 de julio de 2009

JULIO





Julio trajo el frío y llegó la gripe viajera. Hasta los gatos anduvieron con barbijo y ni ellos salieron por el frío. Los perros andaban con bufanda y los chanchos se escondieron debajo de la cama y no quisieron salir porque temían que los culparan de tanto parate. Todo se detuvo.
Los chanchos se reunieron en un lugar secreto para deliberar. El que presidía empezó con un -Chanchos del mundo uníos!-.
-No pasa nada-, dijo uno.
-¿Cómo? Pasa el tiempo–, dijo otro.
-Todo pasa-, dijo un tercero.
-Para mí que fue algo que comimos-, dijo una chancha y los 20.
De entre las sombras surgió un chancho gordo, gordo, de anteojos oscuros, tipo servicios. –Hermanos ¡llegó la hora!- -
¿De qué?- gritaron todos a coro .
–¡Shhh!! Que nos pueden escuchar- dijeron varios en voz baja.
-¡Es hora de unirse al Frente de Liberación Animal!!-.

-¿Al qué?-, preguntó un chancho medio sordo.

El chancho gordo repitió: -Es hora de unirse al Frente de Liberación Animal!! Nuestra misión es liberar a nuestros hermanos/as encerrados/as, cautivos/as, prisioneros/as sin haber cometido delito alguno más que el de ser porcinos/as!! Y como primer acto de liberación, no usaremos más la palabra chancho. Es una palabra opresora, indigna, que solo nos trajo deshonra y mala fama. De ahora en más solo nos nombraremos cerdos. ¡Compañeros Cerdos!!-

-¡Viva!! ¡Viva!!!-, gritaron todos. -

-¡Viva la Revolución! -¡Viva el Frente de Liberación Animal!!

-¡Viva el FLA!-, gritó uno de atrás, rápido para las siglas.

Salieron por la puerta en silencio y de a dos para no despertar sospechas.
Dos que tomaron para la derecha se detuvieron debajo de la luz de un farol para mirar la hora en sus relojes. Uno aprovechó para preguntarle al otro:
-Compañero cerdo ¿no cree que deberíamos llamarnos “Frente Nacional de Liberación Animal”?, porque es un asunto que incumbe a los cerdos a nivel nacional-.
-Pero-, le espeta su acompañante mientras se ubica la gorra de modo de que le tape la cara para no ser reconocido por un perro vecino, muy emponchado y cómodo, que asomaba la cabeza desde dentro de un changuito forrado en tela escocesa empujado por su dueña, que le explicaba a la amiga -Es para evitar el contacto con otros perros. Con esto de la gripe, me da miedo que se contagie algo, y quién te dice que de los chanchos no pase también a los perros, si los virus puercos fueron capaces de contagiarnos a nosotros también-.
El compañero cerdo de la gorra alcanzó a susurrarle al otro antes de doblar la esquina que lo llevaba a su refugio, -“Pero...Frente Global de Liberación Animal” sería más adecuado, después de todo, su expansión es un fenómeno de la globalización-.
El primero insistió: -Tiene razón Compañero Cerdo, pero primero está la Nación-.

Entonces el de la gorra sugirió : -¿Porqué no lo planteamos en la próxima asamblea?-.
–Claro- acordó el otro. -Antes de cualquier acción debemos ponernos de acuerdo en el nombre-.
En el momento de separarse, se saludaron al unísono:

-Buenas noches y hasta la próxima, Compañero Cerdo-.

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1 comentarios:

A las 4 de febrero de 2010, 8:40 , Blogger sfaia ha dicho...

hihihihihihilarious and so so scary in its truthfulness!

 

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